Juguemos al ajedrez

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Muchos, desde pequeños, hemos aprendido a jugar al ajedrez enseñados por nuestros padres como una forma de distracción y con el objetivo de conocer la forma de jugar con otro juego de mesa más, al igual que ocurría con el parchís o el dominó, por ejemplo. Lo que no sabíamos es que jugando al ajedrez estábamos potenciando nuestra capacidad para las matemáticas y para otras muchas cosas más…

Hace un tiempo, fui destinada a un instituto en que la mayoría de los alumnos y alumnas de Secundaria tenían un nivel más bajo del que le correspondía al curso en el que estaban. Así, muchos de ellos no eran capaces de seguir las clases como la minoría a la que estaba dedicada. Estos alumnos y alumnas se dedicaban a jugar al ajedrez y pude comprobar que, aunque no tenían los conocimientos necesarios de los contenidos de ese curso, su habilidad para resolver problemas era superior al de otros compañeros y compañeras.

Esto es sólo un pequeño ejemplo, de una pequeña clase en un pequeño pueblo… pero a nivel mundial se ha podido comprobar que la influencia del ajedrez es tanto a nivel cognitivo (atención, memoria, concentración, percepción, razonamiento lógico, orientación espacial, creatividad, imaginación…) como a nivel personal (responsabilidad, control, tenacidad, análisis, planificación, autonomía, discusión, control, tenacidad…). Con ello, vemos que influye positivamente en el alumnado en su crecimiento académico y en el desarrollo de las competencias claves. Y especialmente, por sus componentes de concentración y de desarrollo de estrategias para la resolución de problemas, así como de pensamiento lógico, resulta una herramienta importante para el desarrollo de su competencia matemática.

Así, el ajedrez se está introduciendo en el sistema educativo con gran rapidez debido a sus beneficios sociales y educativos, tanto es así que el 13 de marzo de 2012 el Parlamento Europeo adoptó el programa de la Unión Europea de Ajedrez Ajedrez en la Escuela, mediante la Declaración escrita 50/2012 que fue firmado por 415 eurodiputados, el 55,3 % del total de los 751 parlamentarios, para que incluyan el ajedrez dentro de sus sistemas educativos. Es tal el impuso de estos últimos años en los centros que ya contamos con multitud de materiales preparados por diversas editoriales para trabajarlos en cada curso de infantil y primaria.

Enseñar a mover piezas no es una tarea difícil; pero jugar bien sí requiere más esfuerzo. Por tanto, no estamos ante un reto fácil para poner en práctica en nuestras clases ya que la enseñanza del ajedrez, al tener una dificultad creciente, sólo podrá mantener el interés del alumnado si se recurre a todo tipo de técnicas de entretenimiento. Es necesario saber enseñar jugando; en caso contrario, pasadas varias sesiones, perderemos el interés de nuestros alumnos y alumnas.

Una vez analizada la importancia del ajedrez en el desarrollo de todas las competencias claves para el desarrollo académico de nuestro alumnado y a la vez la dificultad que presenta su enseñanza, la Junta de Andalucía, consciente del éxito obtenido en otros países y en otras comunidades españolas, ha empezado por apostar fuerte y propone a los centros introducir el ajedrez como herramienta pedagógica en las aulas. Concretamente para este curso, ha visto la luz el proyecto aulaDjaque destinado a la formación de los docentes que vayan a implantarlo en sus aulas. A partir del curso 2018-2019, los centros serán autónomos y cada uno podrá presentar su propio proyecto, que puede implicar un horario específico de ajedrez o bien su utilización transversal o interdisciplinar, integrado en el horario de una o varias asignaturas.

Desde aquí, con esta breve reseña sobre la importancia de este juego, os animo y me animo a que nos formemos en esta disciplina de juego que favorecerá entre nuestros alumnos y alumnas, entre otras capacidades, la memoria, la concentración, la toma de decisiones, la reflexión, la visión espacial o el razonamiento lógico-matemático. Asimismo, desde un punto de vista emocional la práctica de este juego les ayudará a reconocer los errores, a no buscar excusas, a obtener un sentido de logro y una mayor autoestima o a llevar la iniciativa cuando es preciso, y todo ello tanto dentro como fuera del tablero. Con todo esto, con un simple juego de estrategia, conseguiremos que nuestra asignatura, sea la que sea, se convierta en algo más que una simple transmisión de conceptos.

El contenido de esta publicación es cortesía de la página Web lavozdelsur.es

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