Leontxo García: “Nadie, ni humano ni máquina, había jugado tan bien al ajedrez como AlphaZero”

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El mundo del ajedrez está deslumbrado. La irrupción de AlphaZero, el programa de inteligencia artificial creado por Google y su filial DeepMind, ha sacudido los cimientos de este deporte milenario. Y solo le ha hecho falta mostrar diez de las cien partidas que ha disputado contra Stockfish, el motor de ajedrez más potente creado hasta ahora, cuyo ELO es de 3.400 puntos (para encontrar una comparación de la potencia de Stockfish, el actual campeón del mundo, Magnus Carlsen, no llega a 2.850 puntos ELO).

En este duelo a cien partidas, AlphaZero ha humillado a su rival. Sin paliativos. Ha ganado 28 (tres con negras) y ha hecho tablas en las restantes 72. Al margen de las condiciones del enfrentamiento entre los dos programas -el experimento ha sido organizado por Google-, los expertos en ajedrez han quedado boquiabiertos con la forma de jugar del sistema de inteligencia artificial de DeepMind. “Siempre me pregunté cómo sería si una especie superior aterrizara en la Tierra y nos mostrara cómo juegan al ajedrez. Ahora lo sé”, ha llegado a asegurar Peter Heine Nielsen, el entrenador de Magnus Carlsen.

Leontxo García, periodista especializado en ajedrez y uno de sus principales divulgadores en España.Leontxo García, periodista especializado en ajedrez y uno de sus principales divulgadores en España.

Por ejemplo, movimientos incomprensibles, que a primera vista parecen inofensivos e incluso infantiles, desatan un cataclismo nuclear sobre el tablero unas jugadas más adelante. Los sacrificios y la pérdida de calidad son constantes. También, la manera aplastante con la que AlphaZero conduce a su rival a que él mismo arrincone sus propias piezas, ahogando su capacidad de juego. AlphaZero alcanza una profundidad sobre el tablero desconocida hasta ahora. Y lo hace con creatividad, desplegando una belleza que casi asusta porque en ningún momento oculta su carácter sobrehumano.

AlphaZero es un sistema de inteligencia artificial que emplea los mismos algoritmos que DeepMind ya ha utilizado para aprender otros juegos como el go o el shogi. A grandes rasgos, analiza la mejor jugada propia y la del rival para encontrar la posición más ventajosa. Pero está basado en una red neuronal, que no es lineal como ocurre en los programas clásicos -Stockfish, Houdini, Komodo…-, ya que se desarrolla en distintas capas de neuronas artificiales conectadas entre sí.

De esta manera, el sistema de Google no se construye a partir del conocimiento humano. No ha sido programado sobre cómo jugar. Por el contrario, mediante un proceso de autoaprendizaje, es capaz de decidir cada jugada por sí mismo. Para preparar el duelo contra Stockfish, los científicos de DeepMind únicamente facilitaron a AlphaZero las reglas del ajedrez. El sistema necesitó tan solo cuatro horas, en las que jugó casi cinco millones de partidas contra sí mismo, para alcanzar el mayor nivel ajedrecístico conocido hasta la fecha.

Leontxo García, periodista especializado en ajedrez y uno de sus principales divulgadores en España, cuenta a RTVE.es sus primeras impresiones sobre AlphaZero.

PREGUNTA: ¿Ha llevado AlphaZero realmente al ajedrez a una dimensión desconocida hasta ahora?

RESPUESTA: Sin duda. Las cuatro partidas de AlphaZero que he publicado en mi columna de El País son joyas equiparables con las más brillantes de 1.500 años de historia documentada. Si además tenemos en cuenta que ha aprendido por sí mismo, sin bases de datos, y que sólo empleó un minuto por jugada como máximo en las cien partidas disputadas contra Stockfish sin perder ninguna, el avance es enorme, como han reflejado las opiniones de Kaspárov, Vachier-Lagrave (quinto del mundo) y Nielsen (entrenador de Carlsen), entre otros.

P: El mundo del ajedrez está maravillado con las primeras partidas publicadas, ¿crees que justificadamente, o convendría mantener un cierto escepticismo?

R: Los escépticos arguyen razones de peso cuando afirman que las condiciones de juego en el duelo eran perjudiciales para Stockfish; por tanto, es probable que, jugando bajo otras condiciones técnicas, el resultado no fuera tan abultado a favor de AlphaZero. Pero eso no cambia lo fundamental: no hemos visto nunca un ajedrecista de silicio que juegue tan bien como AlphaZero, por muy potente que fuera el ordenador donde corriese.

Los escépticos arguyen razones de peso cuando afirman que las condiciones de juego en el duelo eran perjudiciales para Stockfish.

Por otro lado, también tienen razón quienes señalan que no tenemos pruebas contundentes de que todo lo que dice DeepMind sobre AlphaZero sea cierto. Pero sí hay indicios sólidos de que lo es, y por eso decidí publicarlo en El País: unos meses antes, AlphaGo había deslumbrado en el juego del go, cuyo número de posibilidades tácticas es aún mayor que el del ajedrez (aunque menos diverso en la estrategia); y no creo que Google se arriesgue a mentir gravemente cuando, más temprano que tarde, el programa acabará siendo público y se podrá comprobar si hay falsedades graves.

En todo caso, es probable que haya alguna exageración o manipulación comercial pero, insisto, eso no cambiaría lo esencial: nadie, ni humano ni máquina, había jugado tan bien al ajedrez hasta ahora como AlphaZero.

P: AlphaZero podría haber alcanzado el nivel más elevado de juego conocido hasta ahora. Es fácil pensar que si es capaz de un logro así en horas, es solo cuestión de tiempo que alcance la perfección ajedrecística… ¿Consideras que el crecimiento de AlphaZero es exponencial y solo se detendrá en esa perfección o encontrará techo antes?

R: Yo pensaba que las computadoras cuánticas, -que según Google, Intel y Microsoft van a llegar mucho antes de lo que esperábamos- lograrían la perfección en el ajedrez; es decir, demostrarían si la ventaja inicial de las blancas (similar a tener el saque en el tenis) es suficiente o no para ganar tras un juego perfecto de ambos bandos. Pero varios expertos me han advertido de que eso no está claro, porque las cuánticas resolverán muy bien algunos problemas actuales, pero no servirán para todo, por mucha potencia que tengan.

La perfección ajedrecística (o algo muy próximo) está cerca.

Además, está el problema de la refrigeración: para jugar perfectamente habría que almacenar trillones de variantes; cada una de ellas produciría una cantidad equis de calor, que multiplicada por trillones quemaría la máquina. Pero el algoritmo de AlphaZero y el gran progreso en la refrigeración con materiales como el grafeno hacen pensar que la perfección (o algo muy próximo) está cerca.

P: – Si, como habitualmente dices, en ajedrez la belleza es hija del error… ¿Qué ocurrirá cuando AlphaZero se enfrente contra sí mismo? ¿Está la belleza condenada a desaparecer?

R: Cuando las máquinas se acerquen o logren la perfección, la belleza en sus partidas será escasa, porque al no haber errores resulta mucho más improbable que haya combinaciones brillantes para castigarlas. Sin embargo, ningún ser humano tendrá ni la millonésima parte de la memoria necesaria para jugar perfectamente.

Los errores seguirán siendo consustanciales al ajedrez humano, e inspirarán bellas combinaciones.

Por tanto, los errores seguirán siendo consustanciales al ajedrez humano, e inspirarán bellas combinaciones. Ahora bien, la técnica defensiva ha mejorado tanto gracias al entrenamiento con máquinas que, en mi opinión, el ajedrez de élite necesita algún cambio radical que incite a los jugadores a arriesgar más que ahora; el porcentaje de empates empieza a ser muy preocupante.

P:¿Cómo podría AlphaZero cambiar el mundo, más allá del ajedrez?

R: La victoria de Deep Blue sobre Kaspárov en 1997 no sólo fue una magnífica operación publicitaria para IBM. Lo que se investigó durante decenios para lograr ese éxito fue aplicado después en varios campos de la ciencia muy importantes, como la fabricación de medicamentos complejos, el pronóstico meteorológico, la planificación de la agricultura o la inversión en Bolsa.

La lógica indica que el algoritmo de AlphaZero servirá de base para grandes avances científicos.

La lógica indica que el algoritmo de AlphaZero servirá de base para grandes avances científicos. Lo que no se sabe es cuánto tardarán en aplicarlo con éxito en campos mucho más complicados que el ajedrez, que al fin y al cabo es un juego finito y de suma cero, aunque el número de jugadas posibles sea mayor que el de átomos en el universo. Por ejemplo, en determinados aspectos de la investigación sobre el cáncer, o en la programación de automóviles automáticos sin conductor.

Pero hay algo que cada vez veo más claro: Alan Turing y Claude Shannon, padres de la informática, acertaron de pleno a fines de los años cuarenta, cuando eligieron el ajedrez como campo de experimentación de la inteligencia artificial.

El contenido de esta publicación es cortesía de la página Web RTVE

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