Argumentos a favor y en contra de celebrar el Mundial de Ajedrez en Arabia Saudí

a

La decisión de Anna Muzychuk de no participar en los mundiales de ajedrez rápido y relámpago en Arabia Saudí ha creado una gran controversia. Los testimonios de los jugadores presentes en el torneo coinciden en una cosa, sin embargo: el trato es excelente y las condiciones de juego, también. El dato no tiene por qué ser decisivo para formarse una opinión, pero el español Paco Vallejo insiste en ello y no es el único. Tampoco ha hablado hasta ahora ninguna jugadora, que yo sepa, algo no menos significativo. Evidentemente, no es lo mismo ir allí para un hombre o para una mujer. Hagamos un repaso de argumentos a favor y en contra de estos Mundiales.

Lo que sigue son opiniones personales, de alguien no muy cuerdo, que nadie tiene por qué compartir. Todos los lectores son libres, por su parte, de exponer las suyas. Solo se pide respeto y educación hacia los demás.

1 Que traten bien a los participantes es lo normal, o debería serlo. Que los traten excepcionalmente bien es una forma legítima de ganárselos. Las dictaduras lo han hecho siempre (no solo ellas) y para los participantes es una coartada. Luego estos pueden hacer un Xavi Hernández o limitarse a describir el buen ambiente.

2 Los grandes maestros tienen todo el derecho a participar. El gesto de Anna Muzychuk es digno de elogio, pero no podemos exigir a los demás el mismo sacrificio. El boicot es libre, aunque habrá quien piense que tampoco estaría mal que los más grandes dieran ejemplo. Quizá un plantón general haría que la FIDE se lo pensara mejor la próxima vez. Otra cuestión relacionada con esta es lo que le cuesta a la Federación Internacional conseguir buenos premios para el ajedrez, incluso en citas tan destacadas como los Mundiales. Los grandes maestros están necesitados y la mayoría no pueden permitirse faltar a una cita así. Carlsen es de los pocos que podría hacerlo. No lo hace. Mala suerte. Quien esté capacitado para hacer juicios morales de los demás, que lo haga si quiere.

3 ¿Cómo puede permitir la FIDE que un país organizador de un Mundial tenga la potestad de vetar a los participantes de otra nación? Podría España organizar un campeonato planetario y excluir de forma arbitraria a ingleses, franceses o filipinos? ¿Y por qué no a negros, homosexuales, zurdos o celiacos? Es lo que ha hecho Arabia Saudí con Israel. No somos una familia. El lema de la FIDE es mentira.

4 Las normas de vestuario se han relajado por una vez. Eso es un buen paso. Las mujeres no tienen que llevar hiyab. Tampoco están obligadas a llevar abaya (túnica larga), un punto en el que Anna Muzychuk no estuvo precisa. Deben llevar, eso sí, una blusa blanca que les cubra el cuello y pantalones azul oscuro o negros. Nada de brazos al aire o faldas. El avance puede parecer pequeño o un paso de gigante.

5 Otro argumento a favor del mundial saudí es que acontecimientos así ayudan a que el ajedrez y no solo el ajedrez florezca en estos países. Lo vimos en Irán, donde el ajedrez estuvo prohibido mucho tiempo. Para los jugadores locales, es una manera de normalizar su actividad, de hacerla visible. También puede ayudar en otros deportes.

6 Según la FIDE, el King Salman World Rapid and Blitz Championships (el nombre ya es discutible) inaugurará «una nueva era» en Arabia Saudí para todos los deportes. Si es así, bienvenido sea. De momento, es el primero en el que las mujeres participantes no tienen que llevar pañuelo. En la Olimpiada de 1986 en Dubai, las normas fueron más estrictas.

7 Georgios Makropoulos, vicepresidente de la FIDE, destacó en la inauguración del Mundial que el lema de la FIDE, Gens una sumus, significa «Somos una familia». Ni una alusión a la delegación israelí, apartada del torneo.

En el Mundial no solo participa el campeón mundial, Magnus Carlsen (quien por cierto ha perdido la primera partida ante el chino Xiangzhi Bu, su segunda derrota contra él este año). También están presentes diez de los mejores quince clasificados y once de las quince mejores mujeres de la clasificación mundial.

Entre las ausencias más notables destacan, además de las hermanas Muzychuk, Lenier Domínguez, Nakamura, Kramnik, Giri, So y Caruana. Del trío de estadounidenses, solo Hikaru Nakamura se ha expresado en contra del Mundial. So y Caruana no han explicado bien sus motivos.

El presidente de la ACP (Asociación de Ajedrecistas Profesionales), Emil Sutovsky, ha hablado de lo «decepcionado» que se siente por la participación de Carlsen. Es muy libre de decirlo, y el noruego de hacer lo que le dé la gana.

El contenido de esta publicación es cortesía del Blog Jugar con cabeza

Puedes dejar una comentario.

Deja un comentario